MAREMÁGNUM… Correcciones de Torreón

Mario Vargas Suárez

La desinformación o noticias falsas se expanden rápidamente entre el público, gracias a las redes sociales que no fundamentan lo que publican, pero también por negligencia de las autoridades policiales.

Es el caso Torreón, cuando un menor de edad que en su escuela primaria, mata a su maestra de inglés, hiere a otro profesor y 5 compañeros más, para terminar suicidándose con un balazo en el corazón.

La información preliminar difundida señaló a un menor de 12 años, inscrito en sexto grado del Colegio Colón en Torreón, Coahuila; huérfano de madre y abandonado por el padre, que solo vivía con los abuelos. También que portaba dos armas, calibre 22 y otra calibre 40.

Como información adicional se difundió que la madre había tenido una muerte violenta al ser degollada -no se dieron detalles-. Los datos de identificación de los abuelos con los que presumiblemente el niño vivía, fueron ocultados por la escuela, las autoridades educativas del estado y la policía.

El viernes fatal de Torreón, fue una confusión mediática mayúscula, porque los “especialistas” en temas de seguridad, educación, sociología y psicología, expusieron sus hipótesis que provocaron un linchamiento hacia la ‘sociedad descompuesta’, los ‘video-juegos violentos’, el programa de Mochila Segura, el ‘papel de la escuela y de los padres’, etc., etc., etc.

El miércoles, el gobierno de Coahuila informa, a través de prensa nacional sobre la ficha penitenciaria de José Ángel Ramos Jiménez, padre del menor, que fue detenido, acusado procesado y sentenciado a 46 meses de prisión por tráfico de metanfetaminas en el vecino Estados Unidos.

Ramos Jiménez, con 35 años de edad, fue detenido por agentes de la oficina de Administración para el Control de Drogas, de la agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DEA) en 2016 y cumplida su pena, fue puesto en libertad el 28 de octubre pasado.

Un dato reciente dice que la madre del protagonista no fue asesinada como se aseguró al principio, sino que había muerto en el quirófano durante la práctica de una cirugía estética.

El lunes siguiente a la tragedia, las imágenes de la televisión nacional fueron escandalosas cuando la pantalla chica nos muestra la ejecución del programa Mochila Segura a los escolares del Colegio Cervantes, pero practicado por agentes fuertemente armados de la Guardia Nacional y auxiliados por la Policía Estatal de Coahuila.

Los niños no solo vivieron la invasión policiaca, sino que soportaron la inspección de los perros -en el buen sentido- que olfateaban las mochilas, seguramente para buscar algún tipo de droga.

Ninguna autoridad de Derechos Humanos municipal, estatal y menos nacional, hizo acto de presencia en este episodio y hasta el momento de escribir estas líneas, la gente de la señora Rosario Piedra Ibarra, titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, ha dicho esta boca es mía.

Señalo a la titular de la C.N.D.H. porque según el Grupo Milenio, ella es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Nuevo León (1987), se desempeñó como maestra en Psicopedagogía por la Escuela de Ciencias de la Educación, además desempeñó como profesora de Educación Especial en la Secretaría de Educación Pública.

En ese tenor, la hija de la activista mexicana que ‘rechaza’ la Medalla Belisario Domínguez que le otorgó el Senado de la República, al dejársela en prenda al Presidente López Obrador, a pesar del alto cargo que tiene en el gobierno federal: ¡No participa! No puede entenderse el silencio ante este lastimoso tema.

Es cierto que la información ¿se va corrigiendo?, pero también la comunidad internacional, opina no solo los hechos del viernes sangriento en Torreón, sino también hay expresiones contrarias al actuar de los “profesionales” en Seguridad Pública en aquella parte de la Región Lagunera y desde luego de la CNDH.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here