David Ed Castellanos Terán
Twitter: @dect1608

Para entender el problema de la Sección 103 del Ingenio de Xicohténcatl, en el noreste de México, debemos remontar al año 2010 cuando el Gobierno Federal como hasta hoy no pudo, ni ha podido controlar el poderío de los traficantes de drogas, armas y personas.

El cártel del Golfo, experimentó la escisión de su grupo armado y Tamaulipas como el resto del país sufrió la expansión de los Zetas, entonces la zona cañera en el trópico tamaulipeco, de dónde es oriundo el productor y cineasta Eduardo Verástegui, sobrino del secretario General del Gobierno del Estado, César Augusto Verástegui Ostos se convirtió en el bastión de la última letra. Todo sin excepción quedó bajo su poder.

Luego durante los seis años del mandato de Enrique Peña Nieto, poco a poco se vino recomponiendo el tejido social en casi todo Tamaulipas, al grado que el actual gobernador Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca, vivió años de gloria y tras la llegada de la Cuarta Transformación, el mandatario estatal no sólo mantuvo el sur, recuperó el centro y parece haber ganado la frontera, sin embargo, aún quedan algunos incendios.

Uno de ellos es el conflicto que recién incinera al ingenio cañero en el municipio de Xicoténcatl, donde del fuego emergió la “Resistencia Civil Pacífica”, derivando con ello protestas carreteras por la base obrera de la Sección 103 del Ingenio de Xicoténcatl acompañada por algunos dirigentes, familiares, asesores, legisladores, comerciantes, y ganaderos, contra la COMPAÑÍA AZUCARERA DEL RÍO GUAYELEJO, S.A. de C.V., situación para la que de momento, no se vislumbra una resolución favorable.

El problema data de años atrás. Tanto el patrón como el trabajador, tienen responsabilidad compartida en el conflicto. Durante mucho tiempo, ambas partes se hicieron ojo de hormiga ante las anomalías y tropelías que eran sabidas hasta por aquellos que no laboraban en la fábrica encargada de sacar a la caña, lo más dulce de su entraña: robo de herramientas, huachicoleo de alcohol con tomas clandestinas, saqueo de costales de azúcar, trabajadores en nómina que no se presentaban a cumplir sus obligaciones y un largo etcétera en el que no tiene caso ahondar.

Si en su momento, cuando ambas partes se percataron de estas situaciones, se hubiesen tomado las acciones correspondientes, el futuro social y económico de la región, no estaría en predicamento, pero como la sabiduría popular no se equivoca y dice que «el hubiera no existe», el ingenio se ha declarado en quiebra, y en consecuencia, se ha cerrado la principal fuente de ingresos de cientos de familias cuyo sustento, dependía en su totalidad del Ingenio.

La situación es verdaderamente preocupante para una zona que basó su crecimiento durante décadas, de la producción de azúcar y sus derivados. Ante el inminente cierre definitivo del Ingenio, el problema que se avecina para Xicoténcatl y sus alrededores, es verdaderamente preocupante, pues el riesgo latente de un incremento en los índices de delincuencia, se vuelve cada vez más latente, consecuencia natural en las zonas donde los empleos escasean, o como en este caso, se terminan repentinamente.

El grito de los obreros es desesperado, y la autoridad federal y el gobierno del estado, deben tomar cartas en el asunto a la brevedad, porque aunado al bloqueo de carreteras por parte de los obreros, se empieza a gestar otro malestar debido a un presunto despojo de tierras a campesinos del ejido Moctezuma, quienes ya levantaron la mano y se han sumado a estas protestas.

El tema es delicado. Xicoténcatl y Cd. Mante, necesitan seguir brindando al mundo su dulzura. Tal y como ocurre en las películas de acción, estamos en presencia de una bomba que puede estallar en cualquier momento, si es que los autoridades no son capaces de lograr cortar el cable rojo con las pinzas de precisión necesarias. El conteo regresivo ha comenzado: 10, 9, 8, 7…

davidcastellanost@hotmail.com

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