David Ed Castellanos Terán
Twitter: @dect1608

El pensador y columnista Moisés Naim lo definió a la perfección en su libro «El fin del poder»: El poder está cambiando de manos: de grandes ejércitos disciplinados a caóticas bandas de insurgentes; de gigantescas corporaciones a ágiles emprendedores; de los palacios presidenciales a las plazas públicas. Pero, el poder también está cambiando en sí mismo: cada vez es más difícil de ejercer y más fácil de perder.

Y quiénes no lo entiendan, van a quedar obsoletos o se tragarán sus palabras al paso de los días y las horas.

“Ponerse la camiseta”, es cosa del pasado, fue un asunto noventero, y ese es el reclamo más absurdo de los últimos años contra un deportista, particularmente hacia los jugadores de fútbol.

El primer traspaso récord de un jugador de fútbol, fue precisamente en el año 2000, cuando Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, compró los servicios del portugués Luis Figo, que jugaba en el Barcelona. Fue el primero de los cuatro galácticos, luego llegaron Zidane, Ronaldo Nazario y David Beckham.

La idiosincrasia mundial comenzaba un giro sin freno; aplicaría en lo deportivo, la política, administración de las empresas y quienes no comprendan este alcance profundo, está condenado a una crisis estructural en sus equipos de trabajo y por consiguiente en los alcances económicos.

Entonces cuando a los futbolistas del Tampico-Madero, les exigían desde el inicio del torneo en la liga de Ascenso que sudaran la camiseta, triunfos y goles, muchos goles, había algo que no sabían sus detractores y la mayoría de los aficionados, y era que el éxito deportivo, debía comenzar a forjarse desde lo individual; agrupar a los jugadores exitosos de cada partido hasta contagiar al resto del plantel, entonces los éxitos llegarían con el tiempo.

Precisamente por los resultados mediáticos poco favorables a ojos de la afición, quisieron linchar y criticaron sin cansancio al mismo director técnico, Gerardo Espinoza Ahumada. Todavía en una conferencia de prensa “el Jerry”, novato, restregó en la cara de todos el nombre de Sergio Lira Gallardo como respuesta a las críticas por la falta de gol.

Pero era la resilencia de Espinoza, su productividad y la adaptación paulatina de sus jugadores en lo privado lo que vendría a darle la continuidad, sin importar lo que en el exterior dijeran.

Entonces al cierre del campeonato, el portero, Joel García, es el segundo mejor jugador en esa posición. En lo colectivo el Tampico-Madero, es el segundo mejor visitante y jugadores como Diego de Buen, Cesar Bernal, Daniel Lajud, Diego Medina y algunos otros destacaron jornada tras jornada en lo que es apenas el segundo torneo de Gerardo Espinoza como Director Técnico; debutó apenas en el Clausura 2020, luego de que llegara al banquillo albiceleste de la Jaiba brava como auxiliar técnico de Mario García.

Quedando campeón o no, Gerardo Espinoza Ahumada, obtuvo ya sus mejores resultados como estratega, responsable de un grupo de jugadores jóvenes, todos mexicanos a quienes supo comunicar su estilo de juego desde el respeto dentro de la nueva estructura organizacional.

Un 2020 difícil para todos, un año de consolidación para Espinoza como director técnico en el fútbol mexicano, y que afortunadamente para las huestes celestes, entendieron a cabalidad aquella idea de que para el innovador, la crisis es sinónimo de oportunidad. Digno ejemplo para todos.

davidcastellanost@hotmail.com

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