Mario Vargas Suárez

El título de hoy se refiere a la correlación que existe entre dos temas: Por un lado, el tema de la Pandemia y por el otro, la acción ciudadana en el trato con otras personas, ya sea en la vía pública, transporte, locales cerrados, incluyendo el propio domicilio.

Sin duda que el tema del COVID-19 ha sido motivo de controversias no solo entre los mexicanos, sino en ciudadanos de distintos países que, en su propia individualidad vivimos los embates de este virus. Creamos o no en su existencia.

Los mensajes de la existencia y no del COVID-19 han dividido opiniones, pero sin duda ha golpeado al mundo drásticamente tanto en la salud, como en la economía, pues el comercio formal e informal ha sufrido consecuencias hasta el cierre.

En salud van desde los contagios hasta las muertes y sigue el incremento.

La sana distancia, el uso del cubre bocas, el gel antibacterial, son tres normas que, por muy simples que parezcan, pueden auxiliar. Es el primer escudo contra ese virus que tanto daño hace desde el 2019.

Pese a ser solo tres reglas básicas, por desgracia mucha gente no las respeta y de poco sirve que una familia se esté cuidando en su práctica constante.

Si a tu puerta llega un vecino, un familiar o un conocido y alguna de las medidas se rompe, el asunto ‘ya se desconchinfló’ pues hay muchas probabilidades de contagio.

Hace unos días, en una tienda comercial, fui testigo de que un matrimonio, con cubre boca puesto, además de careta sanitaria, encontró a un amigo en el área de cajas y aunque resguardados los tres, el recién encontrado se encaminó a la señora y mientras expresaba “Yo si te doy un abrazo… tenía mucho tiempo que no los veía…” La mujer abrazada se quedó impávida, no pronunció una palabra, aunque su rostro no mostró de satisfacción del abrazador.

Desconozco si hubo o no contagio, aunque sin duda esos pudieran ser momentos de contagio del coronavirus, instantes brevísimos, circunstanciales, pero con muy altas probabilidades de consecuencias de salud.

Muchos lectores seguramente están hartos de escuchar las recomendaciones sobre los cuidados en la Salud Pública del lugar donde habitualmente transita, pero es muy necesario que, dado que los responsables de este delicado tema, seamos nosotros quienes promovamos repetidamente las tres simples reglas.

Las escuelas de todos los niveles escolares, desde preescolar hasta el postgrado, bien pudieran promover campañas con este tema, desde simples carteles elaborados por los niños de preescolar o la primara, hasta composiciones literarias, guiones de radio o video, cuentos, dibujos, etc.

Las direcciones editoriales de periódicos por internet o portales de noticias, pudieran lanzar este tipo de concursos, donde el premio sea la promoción de los ganadores y quizá se descubran talentos.

Soy de la opinión de que las instituciones de educación superior, esas que forman a los profesionales de la comunicación, bien pudieran diseñar carteles, programas de radio, edición de memes educativos y tantos senderos por los que se pueda persuadir a niños, adultos y adultos mayores para convencerlos de insistir en los cuidados del Coronavirus.

Es cierto que las escuelas del país trabajan en línea, pero también es que los maestros pudieran incentivar a los educandos, como lo hacen en las clases presenciales, para entrar a

concursos y sean ellos los portadores de mensajes que auxilien para sobrellevar este confinamiento sanitario.

La intención de este espacio es no tocar el tema político del COVID-19. Más bien el objetivo debe traducirse como la intención de que cada uno haga, desde su propia trinchera, lo que pueda auxiliar para salir de esta pesadilla sanitaria.

Los especialistas aseguran que este mal sueño no termina en el 2021 como se advirtió, los más pesimistas aseguran que cerraremos esta página en el 2024.

Mi comentario es que termine cuando deba terminar, pero no deseo ser meramente contemplativo.

¿Y usted, que hace para abatir al COVID-19?

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