David Ed Castellanos Terán
Twitter: @dect1608

En el mundo hay países como: Corea del Norte, Cuba, China, Rusia y Venezuela, donde el uso de las redes sociales está prohibido y/o restringido.

Naciones donde los adversarios de los jefes de Estado, aseveran que esto es una estrategia para evitar que la población y el resto de la humanidad se enteren de las verdaderas atrocidades y el yugo con el que tienen sometidos a sus ciudadanos.

Aunque la verdad siempre tiene dos o más frentes, para conocer una de esas vertientes siempre es importante escuchar una de las tantas versiones que pueden existir, normalmente, la más alejada a la realidad es la que evita abrir los canales de comunicación, pero lo bueno de todo es que siempre hay una alternativa.

La primera para los ciudadanos es innovar para salir adelante y sobrevivir a la hambruna; después, la tarea de externar la realidad para conocimiento del mundo entero y evitar que otros caigan en el error de elegir al político equivocado.

La Habana, Cuba; donde la crisis se agudizó tras la llegada del COVID-19, es uno de los tantos casos donde el hambre ya aprieta; allá en la isla, hay mucha escasez, tanta que existen grupos de personas que han tenido que recurrir al trueque para sobrevivir.

No hay alimento suficiente, ni medicamentos, tampoco están al alcance de la población los productos de limpieza y solo queda como alternativa de supervivencia el trueque.

La represión en la Habana, no comenzó con la restricción de las redes sociales, pero se fortaleció con ese tipo de acciones o con un gobierno que dijo iba a regularizar o en su defecto proteger la libertad de expresión. En la Habana, siguen pagando las llamadas de celular por minuto; por ejemplo, el Internet en los móviles cuesta 10 dólares por 2.5 GB, que como usted sabe, no alcanza para nada, y como le digo pagan por minuto 0.50 dólar… de la electricidad mejor ni hablemos, los climas o aires acondicionados -acondicionadores de aire- son un accesorio, encenderlos es la muerte económicamente hablando.

La situación en la Habana está bien difícil, la economía por el suelo y las personas están muy mal porque además de la pandemia, al gobierno se le ocurrió la «brillante» idea de subir los precios a todo y de poner los supermercados en divisa extranjera, todo es un lío tremendo con los precios.

“Con eso en plena pandemia acabaron con nosotros y con la «igualdad» que vivíamos antes”.

El relato no es un cuento neoliberal, tampoco inventado por el expresidente Enrique Peña Nieto, quien gracias a la reforma en telecomunicaciones México dejó de pagar por minuto en las llamadas a celular y no existen tampoco las largas distancias. La información proviene de una familia en Cuba, una de tantas que día con día agradece a Dios por dejarlos llegar a un nuevo amanecer.

“Ahora todos abusan, unos de otros, y de las necesidades de los demás. El que tiene dólar americano es el único que puede comprar comida y aseo, el que no tiene que es la mayoría porque aquí no pagan en dólar americano, tiene entonces que pagarlo al que tiene dólar con un precio por encima en la moneda nacional o cambiando productos, aquí se hacen colas desde la madrugada para poder adquirir un producto cuando lo sacan”
-continua-

“Ejemplo: sacan pollo en una tienda y las personas deben madrugar muchas veces a las 4 y 5 de la mañana o desde el día anterior en algunas tiendas para poder entrar temprano y comprar un paquete de pollo que dan solo uno por persona o 2 en algunas tiendas, esas son las tiendas en moneda nacional, donde no hay nada, están los anaqueles vacíos y solo sacan un producto por día, ahí entonces las personas hacen horribles colas o filas como les llamen allá, para poder adquirir su paquete de pollo o su botella de aceite”.

Y es aquí en donde el trueque comenzó a darles la oportunidad de sobrevivir al régimen, sus políticas y necedades.

El que logra tener acceso a algún alimento, producto o artículo de necesidad, ingresa a los grupos de mensajería instantánea y publica: “cambio pollo por “equis” producto de su interés”, normalmente buscan un articulo que solo encuentran en las tiendas de dólar americano, esas que sí tienen variedad de productos porque están tratando de recaudar divisas extranjeras; pero en La Habana les pagan en moneda nacional, y sólo acceden a los dólares los que tienen familiares en Estados Unidos u otro país y se los envían -usted acaba de atinar, como dice el presidente de México, las remesas históricas que llegan a la nación- entonces, sólo esos cubanos pueden comprar en las tiendas en dólares donde sí se encuentran más productos como arroz, frijoles, carne, salsas, pastas, cereales, galletas, shampoo, pasta dental, etcétera.

En resumidas cuentas, el que no tiene dólar no tiene acceso a esos productos, entonces se matan haciendo colas para adquirir los artículos que necesitan con moneda nacional que son otros que no hay en dólares pero son muy pocas cosas como pollo, aceite, jabón, salchichas, papel higiénico y se los cambian a los que pueden comprar en dólares por los productos que no sacan en las tiendas en moneda nacional.

“Es un lío la verdad, pero así algo resolvemos, igual los que compran en dólar americano tienen que hacer enormes colas, pero al menos allí sí pueden comprar más variedad de productos, en las colas de moneda nacional sólo se consigue un producto por día”.

Así la vida en La Habana, en toda la República de Cuba, y en dónde la situación está mucho peor en las provincias. Allá donde como en México, mucho tiene que ver una pandemia sin control y el uso restringido de las redes sociales con un gobierno opresor.

davidcastellanost@hotmail.com

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