Mario Vargas Suárez

La política magisterial de México ha sido una lección de historia donde bien se aprecia el triunfo no de las mayorías, sino de los grupos de poder en el gremio, sobre todo cuando en 1943 el presidente Adolfo Ruíz Cortines obligó a los líderes de más de 80 agrupaciones de trabajadores de la educación para conformar un solo sindicato.

Desde la génesis del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en 1943, hasta el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) una tercia de líderes quitaba y ponía a los secretarios. Además que conquistaron cargos en los gobiernos federal y de los estados, amén del partido político oficial (PRI).

Al neolonés Alfonso Martínez Domínguez, el chiapaneco, Edgar Robledo Santiago y al hidalguense Manuel Sánchez Vite, los sustituyó en el liderato del SNTE, el potosino Carlos Jongitud Barrios y a éste, la chiapaneca Elba Esther Gordillo Morales.

Cada liderazgo con su estilo, aunque representando una continuidad no para el gremio, sino para el nuevo grupo en el poder. Incluso el sucesor fue ‘hechura’ de su antecesor y hasta en las traiciones, porque Jongitud traicionó a Sánchez Vite y Gordillo a Jongitud. Incluso Juan Díaz de la Torre a la Maestra Gordillo.

El presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) fue la mano que castigó a Gordillo Morales metiéndola a la cárcel en casi todo su sexenio, más la pérdida de poder en las filas del SNTE. Existe la versión de que el gobierno federal tuvo miedo de un levantamiento gremial cuando su ¿líder? llegó a la prisión de Tepepan… Fueron malos cálculos y se demostró que el magisterio carece de líder auténtico.

No se puede obviar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que ha jugado, desde la década de los años 60s, un papel importante en la disidencia de los maestros.

Con la campaña del tabasqueño a la presidencia del país (2018-2024) las alianzas con el magisterio se dieron en los tres niveles: con el SNTE; con Gordillo Morales, y con la CNTE… y a todos les prometió… ¿a todos les cumplió? La respuesta usted la tiene, según su percepción.

Los ‘hijos de Gordillo’, antes en Redes Sociales Progresistas (RSP), después de perder su registro como partido político en el país en junio de 2021, ahora se agrupan en el Movimiento Nacional por la Transformación Sindical (MNTS).

No sorprende, pero si se registra que en este octubre de 2021, están protestando porque dicen que en el Comité Ejecutivo Nacional encabezado por el coahuilense, Alfonso Cepeda Salas, “…existe inequidad, simulación y mentira…”, calificativos referidos a las convocatorias lanzadas en Baja California, Nuevo León, Sinaloa, Tlaxcala y Veracruz del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), con la intención de cambiar las dirigencias locales.

En este movimiento sacan la cabeza Ricardo Aguilar Gordillo (¿pariente?) originario de Chiapas; Tere Pérez Ramírez, el tamaulipeco Enrique Meléndez Pérez y Galdino Pérez, que bajo las siglas de su MNTS lanzan la acusación contra el SNTE.

Bajo el argumento de contradecir al presidente Manuel López y de no cumplir lo que la nueva Ley del Trabajo mandata, se inconformaron ante la prensa nacional, como parte de la Comisión Política Nacional del MNTS.

Con este argumento convocaron a los titulares de Gobernación, del Trabajo y del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, Adán Augusto López, Luis María Alcalde y Plácido Humberto Morales, para que detengan a los dirigentes del SNTE pues consideran que “…están violentando directrices previamente establecidas y pretenda realizar un proceso ilegal y ventajoso.”

Los ‘hijos de…” exigen de las autoridades que antes de renovar cualquier dirigencia estatal, se elija una nueva dirigencia nacional del SNTE y posterior a ello, se renueven los liderazgos locales que estén vencidos.

El MNTS teme que se realice la renovación de la dirigencia en Baja California, donde existen dos secciones, la 37 y la 2, porque la convocatoria ya es pública y se espera que aparezcan las de los vecinos Nuevo León, Veracruz, Tlaxcala y Sinaloa.

Finalmente en Tamaulipas, como en la mayoría de las secciones sindicales del SNTE, han concluido su periodo de gestión estatutario, solo deben esperar los tiempos de la pandemia y la convocatoria que determine el tiempo y la forma de hacer tal renovación, hay ‘gallos’.

Por cierto, algo pasó entre la dirigencia local y el gobierno pitufo, por las relaciones ásperas que se dieron a conocer hace unas semanas, cuando Rigoberto Guevara, secretario general de la 30, varias veces arremetió contra acciones y funcionarios de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) de Mario Gómez Monroy.