Mario Vargas Suárez

Antes de iniciar el tema central de hoy, permítame compartir un mensaje que extraigo del chat de profesores jubilados que lidera la Maestra Ma. Del Refugio ‘Cuquita’ Vázquez y que, por su importancia reflexiva, vale la pena compartir.

“Pronto será la temporada de frutas como mango, melón, sandía, piña, mango, naranja, aguacate, limón, etc. La petición es simple: 1. No tirar las semillas de ninguna fruta; 2. Lavarlas; 3. Secarlas al sol y 4. Guardarlas en una bolsa de papel. Cada vez que salgas al campo en auto, en moto, en bicicleta o incluso a pie, toma la bolsa con semillas y tíralas en los terrenos baldíos a tu paso, ya por carretera, a la orilla de ríos o estanques.

Con estos simples actos podemos aportar a los demás, por lo menos un árbol frutal en cada temporada, no solo para que tengamos un mundo más verde, sino para fomentar la proliferación de frutas.

Algunos gobiernos asiáticos, promueven campañas similares entre sus ciudadanos y el resultado es que el número de árboles frutales silvestres se han multiplicado. ¿Porqué no intentarlo nosotros?

La reflexión que deja esta enseñanza es que, como población podemos aportar y contribuir al bienestar propio y de la familia, incluyendo a nuestro propio entorno social.”

Ahora sobre el Río Purificación, le comento sobre los comunicados oficiales de Petróleos Mexicanos (PEMEX), la Comisión Nacional de Agua (CONAGUA), Protección Civil Tamaulipas (PCT) que han informado parcialmente sobre el derrame de petróleo en un ducto de Pemex, ocasionando la fuga del hidrocarburo.

Mientras unos dicen que se lucha porque el hidrocarburo no llegue al Río Purificación, otros lo hacen porque las aguas contaminadas no lleguen a la presa Vicente Guerrero. La versión oficial asegura que la contaminación no llegó al Río.

La historia del Estado dice que la Vicente Guerrero fue construida en 1970 con afluentes de los Ríos Corona, Purificación y Pilón, por lo que hubo necesidad de desaparecer al Viejo Padilla, pueblo histórico que atestiguó el fusilamiento de Agustín de Iturbide en 1824 y el suicidio de Don Manuel Mier y Terán en 1832.

Las versiones oficiales del derrame son desconocidas, solo se sabe de las declaraciones centradas en el control del hidrocarburo, sobre todo por el peligro que representa para la población de Victoria y municipios aledaños, al ser el suministro principal de agua contaminada por el petróleo.

Los reportes de Pemex dicen que la fuga del hidrocarburo fue registrada desde la tarde del lunes 21 de marzo, en uno de los ductos de la paraestatal en el municipio de Hidalgo Tamaulipas, aunque juran no representa ningún riesgo de contaminación.

Roberto Alvarado García, encargado de la Comisión Municipal de Agua en El Barretal, aseguró que de acuerdo a los especialistas de Pemex, el riesgo es mínimo y ya se mantiene bajo control.

Periodistas como Enrique Jonguitud, publican que el Alcalde de Güémez, Lorenzo Morales Amaro, escribió “…la contaminación podría llegar a la presa Vicente Guerrero, de donde depende el abasto de los habitantes de la capital de Tamaulipas.”

La ruptura del ducto de Pemex sucedió en el Ejido Cruz y Cruz, del Municipio de Hidalgo y “…se tiene la confirmación por Protección Civil Estatal que el producto de este ducto ha llegado al río… se ha acordado con la comunidad de Guadalupe Victoria y la

Unidad de Riego para cerrar el espacio conocido como El Vertedor, debido a la inminente contaminación del agua… pedimos su comprensión y estar al pendiente de esta situación en la cual ya trabaja Seguridad Pemex, Protección Civil Estatal, Policía Estatal y Protección Civil Municipal”.