La Jornada

Madrid. Juan Fernández Trigo, secretario de Estado para Iberoamérica, señaló que el gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, va a reaccionar de forma muy clara contra la reforma energética impulsada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al menos en lo relacionado con la retroactividad que pudiera afectar a las multinacionales ibéricas presentes en el país con proyectos en renovables.

El funcionario español comparó la situación que existe ahora con lo ocurrido en 2012 en Argentina, cuando se aprobó por decretó la nacionalización de la petrolera YPF –filial de la española Repsol– y que derivó en la apropiación del Estado sudamericano de los derechos de explotación de uno de los yacimientos más ricos de la región de gas y petróleo, conocido como Vaca Muerta.

En el marco de la presentación del Informe de inversión española en Iberoamérica, elaborado por la escuela de negocios madrileña IE University, Fernández Trigo, quien funge como el subalterno del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, se refirió a la situación de las inversiones españolas en la región y lamentó que en ocasiones tienen que hacer frente a los prejuicios de las nuevas clases dirigentes. No citó nombres, pero acto seguido habló sobre la situación de las inversiones energéticas españolas en México y de la situación política en Chile.

El secretario de Estado español explicó que en líneas generales, yo siempre suelo decir que nos conviene hacer un examen de conciencia constante de lo que es nuestra presencia en América, porque las cosas no son iguales que en los años 90 o que las clases dirigentes ya no son las mismas y ahora vienen algunas con ciertos prejuicios. Nosotros mismos hemos tenido que hacer frente a determinadas situaciones en las que nos hacían responsables de las tarifas de ciertos productos o expresándonos su malestar.

Las empresas españolas tienen alrededor de 150 mil millones de euros en inversión en América Latina, de los cuales algo más de la mitad están en México, donde se calcula que hay más de 7 mil empresas españolas, grandes, medianas y pequeñas. México es con mucha diferencia el país que tiene la mayor concentración de empresas españolas en América Latina, con un volumen de negocio que ha ido en aumento desde la década de los 90, cuando con los gobierno del Partido Acción Nacional (PAN) se registró la primera llegada masiva de éstas a nuestro país.

Otros países con presencia de capital español son Brasil, Chile, Argentina, Perú, Uruguay y Colombia. En todos ellos hay una inversión especialmente importante en el sector de las energías renovables, en el que las multinacionales españolas quieren convertirse en hegemónicas en la región, tanto en las eólicas como en las solares, además de intentar controlar el mercado energético en general, sobre todo el eléctrico.

Se calcula que 20 por ciento de los beneficios de las 10 empresas más importantes de España proceden de América Latina, y esas empresas son bancos, financieras, constructoras y energéticas.

El funcionario español advirtió de la postura del gobierno español ante posibles amenazas a sus intereses en la región:La presencia española en América Latina podría ser aún más importante si se ponen en marcha los acuerdos entre la Unión Europea y el Mercosur, sobre todo con México y Chile, que están estancados. Ha habido algunos contenciosos importantes, en los cuales el ministerio y el gobierno tienen que implicarse, apoyar y ser conscientes de que una de las materias pendientes que hay en América Latina es la seguridad jurídica y que a veces se toman decisiones que nos llevan a la sorpresa. Por ejemplo, quién hubiera podido imaginar que hubiera sucedido lo que sucedió hace unos años, cuando se decidió expropiar YPF en Argentina a Repsol. O lo que está sucediendo ahora con todas las inversiones en renovables en México, donde tenemos que reaccionar de una forma clara para que efectivamente estas reformas no tengan efectos retroactivos.

Fernández Trigo adelantó que el gobierno español trabajara para formalizar los acuerdos pendientes entre la UE, el Mercosur y México, sobre todo durante el segundo semestre de 2023, cuando España ocupará la presidencia temporal de la UE y así superar el estancamiento.

La empresa española, más allá de hacer dinero, tiene mucho que aportar. Para nuestra política exterior, las empresas son un puntal y un elemento esencial no solamente porque tienen una marca y porque tienen beneficios, sino también porque en muchos de estos países, en los que la formalidad es uno de los problemas más importantes, la empresa española ofrece formalidad, contratos y derechos sociales. Es algo por lo que tenemos que presumir de nuestra presencia en América.