David Ed Castellanos Terán
Twitter: @dect1608

Desgraciadamente México sigue siendo el país más violento y peligroso de occidente para ejercer el periodismo. Tan solo en la administración de Andrés Manuel López Obrador han sido asesinados más de 50 comunicadores.

Para no variar el 90 por ciento de los casos no se esclarecen, la impunidad se convierte en el arma letal contra las familias de las víctimas que en vida sufren día con día el desinterés de los gobernantes.

Apenas hace unos meses el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, admitió la incapacidad de la 4T para revertir esta situación que viene arrastrándose cada administración.

Los ataques sistemáticos del presidente no son en contra de Loret de Mola, Brozo o cualquier otro comunicador de talla nacional, se trata de una estrategia para seguir dividiendo a la sociedad; el hombre que prometió un cambio, lo único que ha hecho de México es un enorme y gigantesco ring de “buenos contra malos”, como si fuera una densa y oscura nube López Obrador está generando el ambiente propicio para atacar, hasta matar a todo aquel que no comulgue con la 4T.

Sé que parece exagerado, pero no lo es, los ataques vienen escalando; los asesinatos ya rebasan la media de los últimos dos sexenios, y si vamos al asunto de los feminicidios o ejecuciones por la disputa de las rutas del narco, no vamos a acabar.

Esa nubosidad y ambiente que propician los morenistas se puede reflejar en la locutora de radio conocida como “La Comaye”, una ex empleada de MultiMedios que eligió transitar en la vida política de Tamaulipas, se convirtió en diputada local suplente por el Distrito 19 de Altamira, y actualmente figura como jefa de la oficina de Comunicación Social con el morenista Armando Martínez Manríquez.

La dama que supuestamente es protegida por el diputado federal y presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública Erasmo González Robledo fue denunciada ante la Fiscalía General de la República (FGR), por la periodista Norma Sánchez Nieto con más de 20 años de trayectoria en el ámbito reporteril debido a los ataques físicos, verbales, emocionales y de discriminación que Cynthia Jaime Castillo perpetró en su contra el pasado viernes.

Cynthia y Norma, dos mujeres que han vivido de la comunicación frente a frente; dos profesionistas enfrentadas en una discusión que seguro tiene dos versiones; dos mujeres de familia que tienen quien las ame, quien las quiera y quien las extrañe el día de mañana, sin embargo, Norma con su trayectoria jamás había sido el centro de la noticia y Cynthia “N”, alias “La Comaye”, ya presionó a Radiorama para que corrieran a Brandon Cruz y su asistente, además de qué hay tres periodistas más que la señalan de ser una amenaza debido a su forma intimidatoria y amenazante de querer arreglar las cosas.

Armado Martínez y el gremio del sur de Tamaulipas están en riesgo de seguir siendo trastocados por Cynthia “N”, alias “La Comaye”… la libertad de expresión está amenazada.

En la intimidad… El diputado local panista Carlos Fernández Altamirano está desquitando su compensación -perdón- su oportunidad en el Congreso de Tamaulipas.

Firmes y con fuerza, el diputado panista maderense aguantó, no se dejó intimidar, ni cayó en las provocaciones de los morenistas que quisieron arrebatarle la silla a Imelda San Miguel, Presidenta de la Mesa Directiva.

Y es que el de Matamoros integrante de la bancada de morena José Alberto Granados Fávila llegó para empujar a Carlos Fernández, pero este como un auténtico yunque panista ni se inmutó e impidió que los morenos le dieran un levantón de la silla a la colega San Miguel.

El fin de semana iba ir al Circo Thiany en Monterrey, pero mejor seguiré al pendiente de las sesiones en el Congreso de Tamaulipas ¡todo mal, puro payaso!

davidcastellanost@hotmail.com

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