Mario Vargas Suárez

Si hablamos con los niños y les mencionamos el título de hoy, seguro su mente infantil les llevará a la época decembrina y a la incomparable imagen de Santa Claus o en otra región del país, de los Santos Reyes Magos, donde invariablemente la figura de La Carta toma relevancia, pues será la lista de regalos que desean para Melchor, Gaspar y Baltazar.

En un marco comparativo, este domingo 3 de abril pudiera ser el tiempo para la apertura del Buzón Electoral, donde se reciban las peticiones ciudadanas sobre lo que consideran necesario para dejar de ser un estado tercermundista, pobre, inseguro, insalubre y con los servicios públicos que tantos políticos tamaulipecos y arribistas, han prometido.

Los tamaulipecos de nacimiento o avecindados, seguro pudiéramos escribir muy largas misivas sobre las peticiones y todas, absolutamente todas tendrían una urgencia.

No tengo la intención de que en este espacio se relacionen las que, como ciudadano, he visto que en mi Tamaulipas Querido es necesario… ni siquiera por el sector donde radico, por cierto, muy popular.

La carta que quisiera entregar no a un candidato, a los candidatos que verdaderamente están en la contienda… a un tercero, lo infiero comparsa y al final pudiera unirse al que puntee, o en su defecto, pudo inscribirse como provecho personal o empresarial, como suele suceder.

Al triunfador para gobernador de Tamaulipas no le pido imposibles. Nada nuevo.

La petición está planteada en el marco legal tamaulipeco y de la Federación. En su tiempo con bombo y platillos anunciaron la puesta en marcha de leyes, reglamentos, normas y lo que me diga, para que cada quien haga lo que le corresponde.

En otras palabras: La Carta del que escribe se limita a respetar -en toda su magnitud- las leyes que nos rigen; Que dejen de tener vigor las normas coercitivas para la población en general y se apliquen también a funcionarios, sobre todo de altos y medios mandos, que hasta la fecha son impunes, solo con ser amigo del que puede en algunos de los tres niveles de gobierno.

Aclarando que no me refiero solo a la administración que concluye su gestión.

Entiendo nuestras leyes son bilaterales, interpretando que siempre hay un obligado y un beneficiado y por desgracia pésimos funcionarios solo miran al ciudadano como obligado.

El ejemplo claro se dio en la conferencia de Prensa del Alcalde de Victoria, cuando anuncia el programa de Tandarización del agua. Un reportero le preguntó si habría descuentos en el recibo mensual para el usuario, por los días que no había agua, y la respuesta inmediata del Alcalde fue “¡¡¡En ninguna parte del mundo se hacen ese tipo de descuentos!!!”

¿Cuántos países del mundo conocerá Abraham Gattas que le hace hablar con tanta seguridad? En el Derecho Mexicano pago por un servicio y lo recibo… ¿Él no?

Imágenes de fugas de agua potable que duran meses en la vía pública y ningún funcionario es castigado por ello. Ni porque mal arreglan las fugas. Regresan hasta en cuatro ocasiones para intentar la reparación. Y el lector sabe que no miento.

La carta señores candidatos no es para el borrón y cuenta nueva, es para que se exija lo justo, porque cualquier administración cobra rezagos, impuestos moratorios y multas, ¿Por qué solo a los ciudadanos?

La Ley debe ser pareja para todos: gobernados y gobernantes.

A los ciudadanos los meten a la cárcel y hasta les embargan bienes ¿Por qué a los que no funcionaron no les aplican la misma norma?

Como dijera la periodista y profesora Ma. Del Refugio, Cuquis, Garza, ¿Cómo la ve?

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