Expansión

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se encamina a enfrentar una de sus más difíciles elecciones el próximo 5 de junio, cuando se disputarán Hidalgo y Oaxaca , dos de las cuatro entidades aún gobernadas bajo las siglas del tricolor, que durante 71 años fue la principal fuerza política en el país. Si bien sigue siendo el único partido con presencia en todos los rincones del país, el escenario para los próximos comicios y los de 2023, lo dejan debilitado al grado de tener el riesgo de llegar sin ningún estado gobernado en las presidenciales de 2024.

“Todo parece indicar que dos de los estados que todavía gobierna el PRI, van a ser para Morena: Hidalgo y Oaxaca; entonces se quedaría con dos estados que van a pelearse en 2023, el Estado de México y Coahuila”, dice Ivonne Acuña Murillo, académica de la Universidad Iberoamericana. El partido confía en que podrá retener ambos estados de la mano de la secretaria general del partido, Carolina Viggiano, quien fue seleccionada para abanderar la coalición Va por México, cuyos aliados son los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática ( PRD), y con Alejandro Avilés Álvarez, en Oaxaca, quien lidera al PRI y al sol azteca. Si bien estos dos estados son gobernados por los priistas Omar Fayad y Alejandro Murat, se ha visto un acercamiento de ellos con el presidente Andrés Manuel López Obrador, por lo que politógolos aseguran que ya ‘entregaron la plaza’. Por ejemplo, durante la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el gobernador hidalguense elogió al Ejecutivo federal y le agradeció por permitirle participar en el “histórico evento”, además se le ha visto con gobernadores morenistas en apoyo a la reforma eléctrica. En Hidalgo, también se evidenció a a finales de año uno de los conflictos internos del partido, cuando el gobernador Fayad acusó a la dirigencia priista, encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas, de ceder al PAN la candidatura, aun cuando Viggiano la lidera, y viceversa. Al final, ambos se tomaron una foto juntos para demostrar que habían limado asperezas, cuando sus rostros reflejaron lo contrario. Con el gobernador Murat no ha sido distinto y tanto el Ejecutivo como el gobernador se han dado muestras de apoyo y elogios mutuos.

El escenario para el PRI
De acuerdo con las encuestas, Morena lleva la delantera en los dos estados en juego bajo el gobierno del PRI, por lo que –de confirmarse el próximo 5 de junio– llegaría muy débil a 2024. Un escenario posible dado que el partido se ha ido desdibujando. “El PRI es un partido muy castigado por la ciudadanía, es mucho el desprestigio y no sé qué tendría que hacer Morena en los estados donde va arriba para que ganara el PRI, solo que declinara el candidato de última hora o alguna cosa extraña, porque realmente la ciudadanía sí ha castigado mucho al PRI”, reitera Acuña Murillo. El Revolucionario Institucional llegará a la elección del 5 de junio gobernando solo cuatro de las 19 entidades que tenía en 2015 y con el número más bajo de legisladores en los último años: 13 senadores y 71 diputados. En total son 27.3 millones de mexicanos gobernados por PRI, pero podrían reducirse a 20.1 millones este año. En sí, la defensa del PRI se centrará en 2023, cuando el Estado de México, “la joya de la corona” para el priismo y la entidad con mayor número de votos, esté en juego. “Si el PRI pierde el Edomex digamos que ya perdió todo y yo creo que no está lejos de esa posibilidad porque la oposición en el Edomex ha ido avanzando, diría que los esfuerzos electorales del PRI van a estar concentrados en el Edomex casi como condición de supervivencia”, comenta Eduardo Huchim May, experto electoral.

De acuerdo con Rodrigo Galván de las Heras, el PRI también tendría posibilidad de mantener Coahuila el próximo año, aunque estima que perderá el Estado de México. En este año, señala, la competencia está reñida en Durango, donde la coalición con el PAN y el PRD, está encabezada por el priista Esteban Villegas, aun cuando el estado está gobernado por el panista José Rosas Aispuro. Lo que podría darle un aire al tricolor. Aunque los priistas consideren que la alianza ha rendido frutos, esto se ha visto más a nivel legislativo, donde se logró frenar la mayoría calificada en el Congreso para aprobar reformas constitucionales, pero no así en los estados, donde en las elecciones de 2021, la coalición perdió prácticamente todos los estados donde fueron juntos. “Esa alianza no es competitiva (…) La alianza PAN con PRI resta en todos lados, es decir si el PAN tiene cinco y el PRI cinco suman 10, pero si van en alianza llegan a siete. Siete son más votos que cinco, es decir, tienen más votos que si fueran solos, pero no suman los votos tal cual unos con otros”, explica Galván de las Heras. De los seis estados en disputa, la alianza Va por México va junta en Aguascalientes, Durango, Hidalgo y Tamaulipas; en tanto que en Quintana Roo, el PRI compite solo con Leslie Hendricks, y en Oaxaca, junto con el PRD. De las cuatro entidades en coalición, dos son abanderadas por priistas: la de Durango, con Esteban Villegas, y en Hidalgo, con Viggiano.

Todo parece indicar que dos de los estados que todavía gobierna el PRI, van a ser para Morena: Hidalgo y Oaxaca’.
Pese al escenario, el presidente nacional del PRI, “Alito” Moreno, se muestra confiado de obtener buenos resultados, y así poder llegar a 2024 en una mejor posición. “Los priistas estamos listos en pie de lucha para enfrentar los compromisos electorales de este año”, dijo en el Consejo Político Nacional el pasado 30 de marzo. “Estoy seguro que los resultados electorales de la elección del 5 de junio van a corresponder a ese esfuerzo grande que hemos desempeñado los priistas en este país, estoy seguro que el PRI tendrá un año de triunfos y consolidación de esta gran ruta de trabajo estratégico que hemos impulsado”, agrega.

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