Mario Vargas Suárez

La idea de lo bueno y lo malo; lo hermoso, bonito o feo; lo importante o intrascendente, etc., siempre será dependiendo del cristal con lo que se mire.

Muchas veces he explicado a diversos auditorios, que hasta los hermanos somos diferentes a pesar de ser consanguíneos y crecer en el mismo ambiente, tendemos a poseer diversos puntos de vista. La razón es simple: captamos los hechos desde ángulos diferentes, los percibimos en ópticas distintas, pese a ser hermanos.

En este sentido nace el título de hoy: El Enfoque, que bien puede traducirse como el punto de vista y hasta la verdad de alguien o en plural, de algunos, que podrían opinar en el mismo sentido… o distinto.

Concluyo en el ejercicio cívico del domingo pasado, donde los mexicanos -sin importar la militancia o simpatía política- participamos en la votación para revocar el mandato constitucional de López Obrador como presidente.

Dejo claro que el término “revocar” significa, según el diccionario: “Dejar sin efecto una ley, norma o disposición… enlucir o volver a pintar las paredes de una construcción.” Y precisamente el término causó mucho revuelo, porque entró a laberintos legales que dejaron lagunas por aclarar, pero que finalmente se aprobó, hasta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El ‘patito feo’ siempre fue el Instituto Nacional Electoral (INE), puesto que previendo el número de estados donde constitucionalmente debe haber elección local este 2022, se sumaría el de la Revocación de Mandato Presidencial, que alcanzó un presupuesto de varios miles de millones de pesos, aunque el Congreso solo autorizó una ampliación, el INE se ajustó.

Ya entonces se vio ‘plan con maña’ de los Morenos, incluyendo el Ejecutivo Federal, que desde entonces atacaron a funcionarios específicos del INE y hasta la amenaza de desaparecer el Instituto, ideando su desahucio o muerte anticipada como institución libre e independiente de cualquier poder establecido o no en el país.

Las consecuencias usted las conoce: Los números preliminares hablan que apenas un 17% del total del padrón electoral, acudieron a las urnas para depositar el voto. Mientras que en el 2018 fueron el 33%. Es decir, 16% menos que hace cuatro años.

Perdieron los Morenos… Sí porque este 2022 votaron 83% menos mexicanos. Ganaron… también, porque del 17% que acudió a votar, el 90 % votó por que López continuara en el cargo…

Desde luego hubo votos en contra y anulados… Hasta el de López Obrador se auto anuló el propio, porque invalidó su voto al escribir ¡Viva Emiliano Zapata!

La primera impresión pública de Morena fue culpar al INE en mensajes televisivos, aunque reculó en las siguientes declaraciones que fueron de ¿fiesta?, ¿celebración?, ¿júbilo? Porque aseguran que, dentro de la democracia, se determinó con la continuidad del ejercicio presidencial de López Obrador.

Que conste, nadie lo estaba corriendo, porque en la elección del 2018 se votó por seis años y él mismo, mandó la iniciativa constitucional para que se le revocara o no su periodo. La misma Carta Magna estipulan los casos en los que puede incurrir el Ejecutivo para sustituirlo, incluso su deceso.

Me parece que el Enfoque de algunos se limita a “el gusto se le dio al presidente Manuel López… costó muchos millones de pesos…” Además, según el enfoque, por el

número de votos reales, aunque fue una encuesta donde su popularidad y simpatía bajó muy considerablemente.