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Para Miriam Sánchez es toda una tradición festejar el Día de las Madres en Garibaldi; ella, su suegra, esposo y otros familiares acudieron a la plaza para comer birria, dar una vuelta y pasar un rato a gusto.

Se reactiva el festejo a la mamás y la economía en la CDMX La tarde es “garibaldiana” este 10 de mayo, familias completas llegaron hasta la Plaza Garibaldi no sólo para comer en los restaurantes de la zona, sino para que los mariachis toquen para ellas, las madres, las esposas, las mujeres.

“Venimos en familia, venimos a festejar a mi suegra y pues yo ya soy mamá. Aquí venía la abuela de mi esposo, la mamá de mi suegra, aquí está siempre es tradición comer birria”, comentó.

En uno de los restaurantes, La Chona, se abrió espacio para que al interior se parara un grupo de mujeres a bailar. Tampoco importó que fuera martes, los tarros con cerveza se movían constantemente sobre las mesas.

A la altura del Museo del Tequila, un grupo de mariachis tocaba para una familia que registraba el momento a través de sus celulares, mientras abrazaban a su madre, sonriente.

Unas cuadras adelante, en el restaurante Café de Tacuba, en el Centro Histórico, festejaba Mariana Gutiérrez. “Estamos agradecidos de que mi abuelita está con nosotros. La pandemia se llevó a mi mamá y tenemos nuestros sentimientos encontrados, pero yo también tengo una razón para celebrar este día”, comentó a EL UNIVERSAL.

Lucía Moreno acudió al restaurante La Pagoda acompañada de sus padres, hijos y hermanos. “Estamos felices con la familia, por fin juntos otra vez. (…) Estoy con mis hijas, mis papás quienes tienen 93 años, mi papá y mi mamá 80 años. También vienen mis hermanos y sobrinos. Hay regalos, pero sobre todo, la unión es el mejor obsequio”, celebro

La emoción por celebrar fuera de casa también se observó en Toluca y Metepec. “Este año es diferente, ya no me tocó cocinar. Hace dos años estábamos tristes, espantados, fue el principio de la pandemia y está vez estamos felices de salir a disfrutar de los restaurantes”, dijo Irma Pantoja.

Algunos de los comensales llegaron desde las 09:30 y esperaron hasta dos horas para ingresar, pues a diferencia de los dos años anteriores en los que tuvieron que preparar el desayuno para agasajar a su familia, este año las mamás pudieron salir de casa y disfrutar.

 

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