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Las migrantes en México se enfrentan a una mayor inseguridad debido al Covid-19; hondureños y salvadoreños corren mayor riesgo, de acuerdo con un estudio del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en México (ACNUR).

El 68% de las personas encuestadas afirma que los ingresos familiares son inferiores a los de la época anterior a la pandemia de Covid-19. Además, 56% de las personas desplazadas se vieron obligadas a agotar sus recursos o a depender de otras personas para cubrir sus necesidades diarias.

La Agencia de la ONU para los Refugiados subrayó que, a pesar de que México es principalmente considerado como país de origen y de tránsito de las personas migrantes que se dirigen a los Estados Unidos, cada vez más personas lo buscan como un país de destino.

La agencia detalló que a finales del año 2021, México acogió a 459 mil 046 personas de interés de ACNUR. Igualmente, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) reportó el número récord de 131 mil 448 personas solicitantes de asilo en 2021.

Debido a ello, ACNUR y la organización Innovations for Poverty Action (IPA) realizaron un estudio con base en dos rondas de una encuesta telefónica aplicada entre marzo y septiembre de 2021a una muestra aleatoria de la población registrada de agencia de la ONU, utilizando el modelo de la Encuesta Telefónica de Alta Frecuencia del Banco Mundial.

Asimismo, se encuestaron a personas de los países de acogida con fines de comparación.

Con ello encontraron que la inseguridad alimentaria afecta principalmente a los hondureñosy salvadoreños: 54% declaró que se quedó sin comida en los últimos 30 días, 30 puntos porcentuales más que la comunidad de acogida (19%).

Asimismo, 13% de los infantes provenientes de Honduras y El Salvador se quedaron sin comida durante 24 horas en los últimos 30 días, en comparación con el 4% de la población de la comunidad de acogida.

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Entre ambas rondas de la encuesta, la tasa de empleo de las personas encuestadas mejoró de 67% a 72%. No obstante, mientras que 80% de las personas venezolanas tenían empleopara la segunda ronda, los hondureñosy salvadoreños quedaron rezagadas por 9 puntos porcentuales.

Las personas encuestadas desplazadas tienen muchas menos probabilidades que la comunidad de acogida de tener un empleo formal, lo que las expone a un mayor riesgo de sufrir prácticas laborales injustas y reduce su acceso al sistema de seguridad social basado en el empleo.

En la segunda ronda de la encuesta, el 56% de la comunidad de acogida, el 49% de las personas venezolanas y el 27% de las personas hondureñas y salvadoreñas afirmaron tener un contrato formal.

Frente a esto, ACNUR México reiteró la necesidad deuna inclusión social y económica más amplia, incluyendo en el sistema de salud local, el sistema educativo y el registro de la población.