Mario Vargas Suárez

La muerte del presidente Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) ha motivado muchas opiniones a favor y muchas más en contra del hombre que murió a los 100 años de edad.

Algunos victorenses en forma particular, ‘recuerdan las anécdotas’ del tiempo de niñez que vivió Echeverría en la capital del estado. Y hasta la escuela primaria donde asistió a tomar clases -Lauro Aguirre, ahora ubicada en el 11 Hidalgo y Juárez- y donde dicen se hizo amigo, entre otros, del exgobernador Enrique Cárdenas González.

No faltó quien presumió de conocimientos históricos de Tamaulipas, hablando de la construcción de la presa Vicente Guerrero (también conocida como Presa Las Adjuntas) con una capacidad de 39 mil hectáreas que, entonces se le ubicó como el sexto embace mayor de México, inaugurada el 27 de septiembre de 1971.

Sin embargo, lo más negro de la vida de LEA fue la responsabilidad que se le adjudicó con el genocidio de Tlatelolco 1968, México 68, La Noche de Tlatelolco, 2 de octubre, etc.

Pese a la acusación judicial que se le formó y a la prisión domiciliar que lograron sus abogados -por la edad que tenía cuando fue juzgado- al final fue exonerado porque el delito había prescrito.

El gobierno mexicano no solo reprimió a los estudiantes el 2 de octubre de 1968, sino que el 10 de junio de 1971, cuando los estudiantes se reorganizaron para pedir esclarecimientos de los hechos de Tlatelolco, por medio de una manifestación, ésta fue reprimida por fuerzas represoras del gobierno, repitiéndose los asesinatos de estudiantes del POLI, UNAM y de la Escuela Nacional de Maestros.

La ‘justicia mexicana’ no tuvo valor para castigar al autor intelectual de ambos genocidios: el secretario de Gobernación y más tarde, presidente de la República. Pese a que dentro de los asesinados con balas del ejército y de los ‘granaderos’, en ninguno de los dos eventos, se supo el número de mexicanos y de qué edades, porque en los dos tristes episodios, hubo jóvenes, niños, adolescentes, mujeres y hombres adultos y desde luego, ancianos.

Estamos hablando del México 68 y 1971… Jamás los mexicanos pudieron reorganizarse para pedir justicia, fueron voces muy aisladas y casi en silencio, lo más sobresaliente fue el juicio contra LEA, aunque la impunidad, se hizo manifiesta.

En el tema Tamaulipas, la división social se refleja en simpatizantes de los partidos políticos que incursionaron en la contienda electoral del 5 de junio, porque quienes se declaran triunfadores son los del partido presidencial.

Al fin y al cabo, triunfadores en las urnas y a pesar de las impugnaciones que obran en tribunales, los ganadores siguen con mucha enjundia manifestando su enojo, repudio y frustraciones contra los pitufos y sus representantes en cualquier contexto, desde el gobierno hasta el Congreso Local y el mismo Partido.

Hace unos días escribí sobre El Encargo, refiriéndome a la llegada del ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHYCP, Santiago Nieto, que ataviado en ‘un despacho de asesoría’ se sumará, ojo, no se ha sumado porque la ley en este tema señala hasta septiembre próximo, para recibir las cuentas claras e inconformarse, si hay motivo.

Esta noticia abrió más la brecha entre el tejido social de los tamaulipecos a favor y en contra del reynosense Francisco García Cabeza de Vaca, al grado de que ya es común

escuchar opiniones populares sobre lo que “…robó el gobernador y las múltiples propiedades que se hizo, amparado en el Poder Político.”

Lo peor del caso son las opiniones de ‘colaboradores’ con altas compensaciones en esta administración pitufa, y sus expresiones bien se pueden calificar de traiciones, porque también fueron consentidos en la Pandemia, respetándoles la edad, reporte de salud, etc.

Cierro esta columna con dos temas simples, pero que de no atenderse pueden ser peligrosas:

1. Las altas temperaturas que estamos viviendo pueden dañar la salud, por lo que es importante la hidratación y la propagación del COVID-19

2. Los montones de basura en la capital de Victoria son por la huelga de empleados municipales cuando entre otras cosas acusan al alcalde Moreno, Eduardo Abraham Gattás Báez, de haberles reducido el aguinaldo hasta un 30 %, a partir de este 2022. Por lo tanto, los montones basura de los sitios oficiales de recolección, seguirá creciendo.