Aníbal Martínez

Por fin, la autoridad municipal se decidió a actuar en el caso del destruido puente de La Moderna.
Ayer, luego de representar por años, peligro para peatones y conductores de motos y bicicletas que lo transitaban , Lalo Gattás ordenó su total demolición.
Cierto que los pedazos que aún quedaba en pie, permitía ahorrar tiempo a quienes lo cruzaban… a riesgo de su integridad física.
Las condiciones estaban dadas para que en cualquier momento ocurriera un accidente, hasta de fatales consecuencias.
Luego de que se construyó el nuevo puente de La Moderna, no había razón para dejar en pie esa frágil estructura.
Sin embargo los presidentes municipales que antecedieron a Gattás, no se atrevieron a quitarlo totalmente, porque hubo vecinos que exclamaron que les afectaría al tener que caminar más tramo para llegar a su destino.
Y como siempre, los jefes edilicios, pensando en los resultados políticos, se sometían a esas voces, dejando a un lado la seguridad integral de quienes lo seguían utilizando.
Ayer, Lalo Gattás dio muestras de que esta dispuesto a tomar decisiones, que van en bien de la comunidad, a pesar del costo político negativo que le vaya a ocasionar en un segmento de la población.
Para eso fue electo. La ciudad no puede seguir creciendo anarquícamente, como hasta la fecha lo ha hecho.