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“LA RESPUESTA A LA EMEREGENCIA CLIMÁTICA NO VENDRÁ DE LOS POLÍTICOS, DEBEMOS ORGANIZARNOS”: EL LLAMADO DE ACTIVISTAS

-Mauricio Torres

¿Por qué 40% del agua de la Ciudad de México se desperdicia en fugas? ¿Qué se necesita para que toda la población tenga acceso a este recurso? ¿Cómo se puede mejorar la calidad del aire en la capital? ¿De qué manera se puede contener el consumo energético de la urbe, con todos los efectos ambientales que tiene?

Estas son algunas de las preguntas que pone sobre la mesa la segunda temporada de El Tema, la serie documental con la que la productora La Corriente del Golfo busca exponer de qué forma la emergencia climática global se vive en la CDMX, aunque ese no es su único fin, afirman sus creadores.

Pablo Montaño, guionista del serial, y Gael García, actor, conductor y productor ejecutivo, sostienen que su propósito no solo es mostrar los problemas ambientales de la CDMX —como la primera temporada de El Tema lo hizo a nivel nacional—, sino también colocar estos asuntos en el centro de la atención pública, y hacer que las y los candidatos que compitan por cargos en los próximos años los incorporen en sus agendas.

“Esperamos que esto sea el tema principal para las elecciones que siguen. ¿Seremos parte de los responsables de que esto suceda? Ojalá. Ojalá los cortometrajes, ojalá la expresión audiovisual haga que esto también acompañe y sirva como catalista o como emoliente de estos cambios”, dice García.

Más aún, Montaño afirma que como objetivo a largo plazo no basta con ejercer presión sobre los actores políticos, pues se necesita promover la organización social desde el nivel comunitario para que acciones concretas detengan prácticas como la sobreexplotación de recursos.

“Tenemos una clase política con muy poca imaginación. Difícilmente va a venir de ellos la respuesta o la solución y la provocación de encontrar estos caminos”, dice el guionista, y afirma que si el 3% de la población del país se organiza puede echar a andar un proceso de cambio.

Pablo Montaño: No es una coincidencia. Cuando estábamos pensando en los tiempos de salida del documental, queríamos empezar a salir antes de que iniciara la COP. Son las dos semanas en las que el mundo se acuerda de que existe una crisis climática con potencial de terminar con la raza humana. Entonces, ir poniendo temas sobre la mesa, ir poniendo conceptos, ir poniendo problemáticas previo a que saliera era algo importante a lo que aspirábamos.

Una idea que se repite en el documental es que las acciones concretas surgen en el nivel micro, comunitario. ¿Cómo creen que sea posible articular ese nivel con el nivel macro de las políticas públicas, nacional o metropolitano?

Gael García: El punto de partida tiene que ser desde lo pequeño, desde la burbuja para poder hablar del todo, porque argumentativamente, narrativamente también así se dan las cosas. Cuando quiere uno cubrir el por qué, y aquí volvemos a un ejemplo que hemos usado muchísimo, por qué el Río Churubusco está entubado, te empiezas a hacer la pregunta y empiezas a disectarla y empiezas a fragmentarla y empiezas a encontrar que son muchos factores y muchos elementos que, de alguna manera, decidieron que así sea o se olvidaron, o en fin, hay muchas razones. El principio es desenmarañar de alguna manera, desmenuzar cómo suceden las cosas y cómo va pasando eso, y desde ahí hemos estado viendo que es donde existen los núcleos que reciben las consecuencias de esta crisis y son los primeros en encontrar las soluciones, las preguntas más incisivas.

Entonces, empieza uno a acumular las experiencias y se empieza a generar un todo, y ese todo se empieza a articular entre sí. Empieza a haber un movimiento en donde “Ah, mira, estamos de acuerdo en esto, estamos pensando en lo mismo, estaba defendiendo que no había agua aquí en mi colonia, pero de repente me di cuenta de que me estoy convirtiendo en un activista ambiental en torno a la administración de las aguas en la Ciudad de México”. ¿Dónde vemos quizá el gran bache? En torno a la discusión. Venimos de una época donde la ruta del progreso estaba marcada, tenemos que reinventarla, es un cambio de paradigma, no es fácil… Hay lugares en diferentes partes del mundo donde ya está muy politizado este tema. En México todavía no, en México todavía está muy, muy, muy, increíblemente verde, o si no verde, está otoñal, en el sentido de que tiene que venir la primavera.

De los casos que mencionan en la serie, ¿hay alguno o algunos que consideren representativos de cómo pueden darse cambios?

Pablo Montaño: Creo que más allá de una bala de plata, como de “Ah, esto se aplica para todas las ciudades, para todos los casos siempre que haya un problema de agua es así”, lo que sí es una receta o una constante por lo menos, es gente encontrándose a discutir una problemática de cara a organizarse y a no tomar por sentadas las soluciones o las respuestas que le ofrece el contexto político-social. Por ejemplo, yo estoy seguro de que probablemente la única colonia de la Ciudad de México que bebe agua de la llave toda la colonia está en Iztapalapa, donde tienen el menor suministro de agua, donde tienen el agua sucia, tienen cuando les llega, si les llega, y ahí hay gente que se organizó para captar el agua de lluvia para potabilizarla con energía solar, para limpiar sus aguas jabonosas, para almacenarla y tener siempre agua, en este lugar donde las colonias vecinas no tienen.

¿Qué lograron ellos? Organizarse. Esa idea de organización se podría exportar a Chihuahua, mas no el modelo idéntico, esa yo creo que es la clave. El momento en el que nos encontramos y entendemos que el territorio que tenemos alrededor es algo con lo que podemos interactuar y podemos recuperar esa relación que en algún momento se rompió, o que nos la dieron rota, igual no nos tocó romperla pero a ti ya te dijeron las cosas funcionan así y punto… Pero el cuestionamiento y la reinvención, la imaginación, el no tomar por sentado que “Ni modo, nací en Iztapalapa y no tengo agua”. Organizarse. Claro, es fácil decirlo, pero hacerlo es un trabajo que ha tomado 30 años a esta comunidad.

“La respuesta a la emergencia climática no vendrá de los políticos, debemos organizarnos”: el llamado de activistas

¿Ven la posibilidad de que ‘El Tema’ se convierta en un tema sobre la mesa y ponga a candidatas y candidatos a discutir estos asuntos en las próximas elecciones?

Gael García: Hemos hecho apuestas un poquito al respecto… También ha sido parte de nuestra consigna como casi, casi una especie de objetivo cuantitativo. Era como de esperamos que esto sea el tema principal para las elecciones que siguen. ¿Seremos parte de los responsables de que esto suceda? Ojalá. Ojalá los cortometrajes, ojalá la expresión audiovisual haga que esto también acompañe y sirva como catalista o como emoliente de estos cambios. A veces es una alquimia que se tiene que dar, pero creo que yo sí podría decir así que, conforme lo que veo, un poquito de cómo se está organizando el mundo y cómo están sucediendo las cosas, si existe una voz y surge una voz, incluso política profesional, con recorrido, que empiece a hablar de estos temas, que empiece a cooptar de alguna manera esta inquietud que le sacude a muchísimas personas… Si empieza a haber alguien que empiece a cooptar esto, va a generar muchísimo movimiento al respecto, porque a los demás no les va a quedar de otra más que competir con eso también. Es un tema delicado obviamente porque abre muchísimas susceptibilidades, pero que sin duda quien gane ganaría mejor si incluye este tema en su agenda.

Pablo Montaño: Al final de cuentas, tenemos una clase política con muy poca imaginación. Difícilmente va a venir de ellos la respuesta o la solución y la provocación de encontrar estos caminos. Tenemos que buscar este 3% (de ciudadanos). Han estudiado los movimientos sociales (para identificar) a partir de cuándo es un punto donde el movimiento sufragista logra poner las condiciones para que cambie, dónde el movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos, y se calcula que más o menos en un 3% de la población que se tiene que activar, no nada más estar de acuerdo, sino activarse y estar afuera en las calles, organizándose. Si logramos ese 3% de organización, no tenemos que esperar la respuesta de la clase política. La va a llevar ese grupo, la va a llevar esta inercia que ya está en las calles, que ya está organizada.

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