-Jorge Martínez

El aguacate, el crimen organizado y la tala irracional están terminando con los bosques del sur y suroeste de Jalisco. La sentencia de muerte se dio el 28 de julio del 2022, cuando Estados Unidos abrió sus fronteras al aguacate jalisciense.

Todos los días y a todas horas, cientos de árboles, en su mayoría pinos que superan los 250 años de vida, son talados para dar paso a las huertas de aguacate, cuyo mantenimiento requiere miles de litros de agua.

A lo largo de la carretera que conecta Ciudad Guzmán con el municipio de San Gabriel, se pueden observar grandes secciones sin árboles dentro del bosque, así como cerros destruidos con maquinaria para sembrar aguacate.

“Muchos ejidatarios tenían sus parcelas donde producían o sembraban maíz, pero ahorita todas esas parcelas tienen plantíos de aguacate, o sea, el oro verde que le llaman, sin embargo, están dándole duro a la explotación del pino, principalmente, entonces es un doble beneficio, pero desde el punto de vista ecológico lo único que están haciendo es atentar contra el medio ambiente pues les ganó la ambición por el dinero”, narró un ejidatario cuyo nombre se mantendrá bajo reserva por cuestiones de seguridad.

En los últimos 10 años se han talado 44 mil 773 hectáreas de bosque en los 12 municipios que integran la zona sur de Jalisco, para dar paso al aguacate. De acuerdo con datos de la Universidad de Guadalajara, esto equivale a la destrucción de 65 bosques de Chapultepec, cuya dimensión es de 686.05 hectáreas.

De acuerdo con la máxima casa de estudios de Jalisco, en una década se han plantado siete mil 775 hectáreas de aguacate.

A esto se suman los cientos de pozos irregulares cavados, la mayoría de forma irregular, a distancias cada vez más profundas porque los ríos subterráneos se están secando.

Zapotlán el Grande, es uno de los municipios más grandes de Jalisco. Actualmente alberga casi un centenar de huertas de aguacate, casi todas asentadas en las faldas del volcán de Colima.

La extracción irracional del agua para el riesgo del oro verde ya causó estragos. El 21 de junio del 2022, 102 viviendas de la colonia Santa Rosa, en Ciudad Guzmán, resultaron dañadas por un hundimiento de tierra producto de una falla geológica que se activó por la falta de agua en el subsuelo.

“Actualmente con la superficie que tenemos y la necesidad del agua nos está llevando a un difícil acuífero, entonces lo que va hacer es acelerar este déficit y conforme van aumentando las superficies y aumentamos la producción, porque necesitamos producir más, y esto no va parar, el problema va ser más grave”, explicó Fátima Ezzahra, profesora investigadora de la U de G .

La Universidad de Guadalajara aseguró que Ciudad Guzmán se hundió seis centímetros entre 2020 y 2022 producto de la erosión, pero además la temperatura subió un grado centígrado en menos de una década por la falta de árboles y la carencia de agua.

La destrucción de los bosques está avalada por quienes en teoría tienen la encomienda de cuidarlos. En el ejido El Jazmín, municipio de San Gabriel, los ejidatarios han comprometido por años cientos de hectáreas de bosque a consecuencia de la tala y la nula reforestación.

“Lo que mayormente viene contribuyendo al proceso de deforestación es que los permisos que se otorgan a los ejidos y que de alguna manera, ellos en grandes magnitudes talan los árboles y desafortunadamente hay muchos árboles que son de muchas décadas, de muchos años, y que esos árboles son los semilleros y son los que se están llevando”, comentó un agricultor de forma anónima.

El ejido El Jazmín está integrado en su mayoría por hombres y mujeres de la tercera edad que avalan a mano alzada las prácticas de tala, sin embargo, existen otros que se oponen, como es el caso de Manuel, que a sus 89 años lucha por evitar que el aguacate siga ganando terreno.

“Yo pienso que está muy mal esto. Nos hemos dejado llevar por el interés económico y hacemos tala de montes sin ninguna conciencia de nada, ni pensar en los que vienen detrás de nosotros como los nietos, nunca nos ponemos a pensar en eso, solo nos concentramos a talar montes”, afirma.

También en San Gabriel ya se resintieron las afectaciones por la tala de pinos. En 2019, los cerros se desgajaron provocando un alud que cobró la vida de varias personas y que afectó casas, comercios y vehículos.

La intervención del crimen organizado en el aguacate se da a partir de la tala de árboles. De acuerdo con los ejidatarios, el Cártel Jalisco Nueva Generación se queda con las ganancias que produce la madera que es exportada a China irregularmente por el Puerto de Manzanillo.

Se presume que todos los días salen en promedio dos camiones cargados con madera de pino obtenida de forma irregular y que en algunos lugares los narcotraficantes cobran piso por la siembra del oro verde, incluso, algunos ingenieros agrónomos consultados por MILENIO denunciaron que son obligados a validar cargamentos que no cumplen con las normas que pide Estados Unidos para su exportación.