-Emir Olivares y Néstor Jiménez

Ciudad de México. “¡Feliz y agradecido!”, se dijo ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador, después de la masiva manifestación de apoyo que recibió el domingo en la marcha que él mismo encabezó. Pero más que la satisfacción, la entrega de ese ente al que se refiere como “el pueblo” le exige mayor compromiso: “Vamos a continuar, porque esto obliga a aplicarnos más. Nobleza obliga”.

Agregó: “La gente muy contenta, muy consciente, muy politizada de la importancia, del momento histórico que estamos viviendo y muy respetuosa. Ni siquiera consignas en contra de nuestros adversarios, nada, no escuché nada del INE (Instituto Nacional Electoral), nada. Es otra cosa, distinta”.

Dijo que no sintió miedo cuando el avance de la marcha, caótico por largos momentos por la gran cantidad de personas que deseaban acercársele, rebasó la organización y pudo ponerlo en riesgo.

“Se había pensado que iba a haber una descubierta, con 10 dirigentes, mujeres y hombres, incluso más mujeres, pero a la hora de la hora no, pues la descubierta fue el pueblo. O sea, no se pudo (…) La gente me lo pedía, o sea, empezaron a gritar: ‘Cuídenlo, cuídenlo, cuídenlo, ya, ya’, que yo me subiera al coche (en el que se pretendió por un momento trasladarlo debido a que era imposible el paso); pero me sentía bien y llegamos. Ya estoy chocheando, pero todavía tengo muchos deseos de vivir”, refirió durante la mañanera de ayer.

“La gente responde”

Apenas unas horas después de la ajetreada jornada donde se dieron cita cientos de miles –1.2 millones, según el Gobierno de la Ciudad de México–, lucía algo cansado, pero se le veía satisfecho.

“Estoy muy contento, feliz, y sobre todo muy agradecido con la gente, con todos, porque volvió a dejar de manifiesto la bondad, la generosidad, la solidaridad de nuestro pueblo”.

El Presidente describió apenas una parte de lo que vivió el domingo a lo largo del trayecto desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo: “Mucho cariño, afecto, llantos, besos, abrazos, bendiciones, deseos de que nos vaya bien y panes, tamales… y querían que yo recibiera un gallo”.

Y es que en la conferencia la pregunta sobre la marcha era inevitable y hasta en tres ocasiones se le planteó.

“Es una fórmula efectiva y no falla: si se atiende al pueblo, la gente responde. Y no es cierto, repito una vez más, que el pueblo sea malagradecido, el pueblo es muy fraterno, muy solidario, y es una lección para cualquier gobierno en cualquier parte del mundo”.

López Obrador sostuvo que lo mejor de su gestión en el presente año es la recuperación económica registrada en el país, con una estabilidad en este renglón y lo cual ha generado que no haya una crisis de consumo pese a la pandemia y la inflación.

Recordó que los programas sociales se aplican desde el inicio de su gobierno y “ya van caminando”, pero “es la economía la que ha estado funcionando. Nos ayuda mucho que se fortalezca el mercado interno y con estabilidad, que no haya deuda, que no aumenten los impuestos, que no haya gasolinazos, que no aumente el precio del diésel, del gas y la luz”.