Reformas crean refugios de emergencia y agilizan órdenes de protección
Enrique Jonguitud Blanco
Ante un aumento de casos de violencia contra mujeres, el Congreso del Estado de Tamaulipas aprobó reformas que obligan a habilitar refugios de emergencia y establecer órdenes de protección inmediatas, con el objetivo de frenar agresiones y garantizar seguridad inmediata a las víctimas.
La Legislatura 66 avaló el dictamen por unanimidad, después de semanas de presión de colectivos y organizaciones civiles que exigían acciones concretas para enfrentar la violencia de género y evitar que los agresores actúen con impunidad.
Las reformas surgieron de iniciativas presentadas por las diputadas Francisca Castro Armenta y Silvia Isabel Chávez Garay, de Morena, quienes impulsaron la incorporación legal de los Refugios Seguros, espacios diseñados para ofrecer auxilio inmediato a mujeres, niñas y adolescentes en peligro.
Durante su intervención en tribuna, Castro Armenta destacó la urgencia de estas medidas. “Resulta favorable el objeto del dictamen, ya que fortalece nuestro marco normativo para proteger a mujeres, niñas y adolescentes de la violencia, garantizando una protección más amplia de sus derechos humanos”, afirmó.
El paquete legislativo amplía los tipos de violencia reconocidos y establece que las órdenes de protección deben emitirse con carácter urgente, incluso de oficio, con seguimiento obligatorio y protocolos bajo perspectiva de género y protección de la infancia.
La legisladora advirtió que la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema de salud pública, arraigado en desigualdades estructurales. “La violencia contra las mujeres es un problema significativo de salud pública, arraigado en la desigualdad de género; un fenómeno que ha trascendido de generación en generación y que, además, constituye una grave violación de los derechos humanos que afecta negativamente la vida, integridad y salud de las mujeres”, enfatizó.
Con estas reformas, el Congreso busca demostrar que no tolerará la violencia, pero activistas advierten que la verdadera prueba será que los refugios funcionen realmente y no queden solo en papel, mientras miles de mujeres siguen enfrentando riesgos en sus hogares.
